Un día el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kamir. El había aprendido a hacer caso riguroso de aquellas sensaciones que venían de un lugar desconcidio de sí mismo y que en tantas ocasiones nadi entendía, así que dejo todo y partió.
Después de días de marcha sintió el cansancio del viaje y se sentó a descansar y ya el buscador comenzó a caminar, casi flotaba cerca del pueblo, se sintió cansado y decidió reposar durante algunas horas.
De pronto, apareció ante sus ojos un hermoso valle tapizado por el más hermoso cesped. Cientos de árboles frutales e innumerables flores crecían para que las sobrevolaran sobre cada una de ellas el canto de los pájaros.
Su cansancio desapareció tan pronto vio una poetezuela de bronce que lo invitó a entrar.
El buscador comenzó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas al azar entre los árboles. Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle del sorprendente paraíso multicolor; de pronto descubrió una inscripción : "Abdul Tareg, vivió 5 años, 6 meses, 2 semanas y tres días ", se sobrecogió al darse cuente de que aquella piedra era una lápida. Sintió pena al pensar que alguien tan pequeño estviera allí enterrado. Miró hacia otro lugar : Yamir Kalib vivió 7 años, 4 meses, 2 semanas y 14 días.
El buscador se horrorizó al comprobar que aquél hermoso lugar guardaba los diminutos cuerpos de cientos de niños, salió corriendo de aquél lugar preso del pánico y la tristeza. Embargado por el dolor, se sentó tan pronto como cruzó la portezuela de bronce y rompió a llorar de forma inconsolable...
Un venerable anciano se acercó a él y tocándole cálidamente el hombro le preguntó el motivo de su desconsuelo, el buscador le preguntó ¿cual era la horrible maldición que pesaba sobre esta gente que los había obligado a construir cementerios de niños?
El anciano sonrió y dijo: Puede usted serenarse, no hay tal maldición. Aquí tenemos una vieja costumbre que pasa de padres a hijos. Cuando cumplimos 15 años nos regalan una libreta, como esta que tengo aquí colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta inmensamente de algo abre la libreta y anota en ella: a la izquierda la sensación que se disfruta y a la derecha cuanto tiempo duró el gozo, la dicha...Aquí apuntamos minutos de ilusión, de disfrute,. de magia, de pasión, de sorpresa...
¿ Cuánto tiempo duró el disfrutar de esas sensaciones ? ¿Minutos ? ¿Horas ? ¿Días ?.. Así vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos... cada instante . Cuando alguien muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el total para escribirlo sobre su tumba, porque ESE es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido...
Todo esto viene entre otras cosas porque hace unos días leyendo el periódico... había una entrevista a un filósofo o un pensador ... bueno, no se y decía algo que me llamó como un imán ... este señor decía que : "ES MAS FACIL SER FELIZ QUE ESTAR CONTENTO " y me acordé de esto que leí hace mucho tiempo.
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